Cerveza de la A a la Z: NEGRA

NEGRA. Aunque hay más de 150 estilos de cerveza reconocidos en todo el mundo, muchas veces intentamos simplificar y agruparlas por color. Pero “Negra”, que tanto se dice, no es un tipo de cerveza. Hay muchos muy oscuros: desde las Stout o Porter británicas (que son las que mejor entran en la definición) a las Schwarzbier germanas (que literalmente significa cerveza negra), pero que son muy distintos entre sí.

Cerveza de la A a la Z: MALTA

MALTA. Para que el cereal (sobre todo la cebada) ceda sus azúcares al mosto y podamos hacer cerveza, es necesario maltearla. Esto es, hacerla comenzar a germinar y que sus enzimas transformen el almidón en azucares. Como es un proceso controlado, según el grado de calor o su intensidad o duración podemos tener muchas variedades de maltas. Cada una dará un sabor, olor y color diferente a la cerveza final.

Cerveza de la A a la Z: LÚPULO

LÚPULO. La planta que da nombre a nuestro Jardín es uno de los principales ingredientes de la cerveza tal y como la conocemos en la actualidad. Hay muchas variedades de lúpulo que dan sabores, aromas y amargores diferentes. Como curiosidad decir que es una cannabacea (familia de la marihuana) y que antaño se utilizaba para rellenar almohadas que favorecían el sueño gracias a sus propiedades sedantes.

Cerveza de la A a la Z: KLOSTER

KLOSTER. Unos de los lugares históricamente a la cerveza son los monasterios y abadías. En Alemania se denominan Kloster (hay uno que lleva haciendo cerveza desde el año 1050, casi un milenio), y en la República Checa, Klášter. Pero quizá las cervezas de monasterio más famosas son las cervezas trapenses, que a diferencia de otras cervezas de abadía, deben elaborarse dentro de los propios muros del monasterio.

Cerveza de la A a la Z: JUEZ

JUEZ. En el mundo de la cerveza (como en tantos otros) hay muchos concursos para determinar cuál es la mejor cerveza (o cuál está más lograda y mejor hecha). Desde concursos de cerveza casera hasta concursos nacionales o profesionales. La experiencia es uno de los factores más importantes, pero hay asociaciones, como el BJCP, cuyo fin es formar jueces para concursos de homebrewing.

Cerveza de la A a la Z: IBU

IBU. Las unidades internacionales de amargor (International Bitterness Unit o IBU) determinan el nivel de concentración de isohumulona de los alfa ácidos (los principales causantes del amargor en la cerveza que aportan los lúpulos) disuelta en la cerveza durante el hervido. A mayor cantidad, cabe esperar un amargor mayor. Por eso se suele indicar en el etiquetado o en las fichas de las cervezas modernas.

Cerveza de la A a la Z: HIGH GRAVITY BREWING

HIGH GRAVITY BREWING. Las grandes cerveceras aplican esta técnica de elaboración para ahorrar costes en su producción, sobre todo los relativos a la energía y al espacio necesario. Consiste en hacer un mosto más denso, con mayor potencial alcohólico para luego diluirlo y lograr más volumen de cerveza terminada, con un grado alcohólico inferior. Pero claro, no todo son ventajas, y tiene inconvenientes que se notan en el producto.

Cerveza de la A a la Z: GRADUACIÓN

GRADUACIÓN. El porcentaje de alcohol que tiene la cerveza viene dado por la fermentación: cuanto más voraces sean las levaduras y más azucares tenga el mosto que puedan transformar, más alcohol conseguirán. Este se suele indicar en forma de porcentaje sobre el volumen de líquido (grado alcohólico volumétrico). En España se etiqueta como alc. X % vol. En inglés (y en las webs frikis como la nuestra) se suele poner X % ABV (alcohol by volumen).

Cerveza de la A a la Z: FERMENTACIÓN

FERMENTACIÓN. Si no queremos beber un mosto amargo, la cerveza debe fermentar. Esto es un proceso biológico natural que tiene lugar en ausencia de oxígeno por la actividad de algunos microorganismos (como la levadura) transformando azúcares en etanol y CO2 (igual que pasa con el vino, pero ese CO2 se deja escapar normalmente, y en la cerveza la esperamos con espuma, igual que los cavas). Realmente, esto es lo que hace que la cerveza sea cerveza.

Cerveza de la A a la Z: ESPUMA

ESPUMA. La corona que genera una cerveza se debe a la carbonatación que tiene esta bebida. A diferencia de los refrescos, las características de la cerveza (como la presencia de proteínas del cereal o de alfa ácidos del lúpulo) hacen que estas burbujas formen una capa persistente de espuma (o giste). Es muy importante para ir liberando poco a poco los aromas y proteger la cerveza, así que tenedlo en cuenta a la hora de servir una cerveza adecuadamente.

Cerveza de la A a la Z: DENSIDAD

DENSIDAD. Que la cerveza sea una bebida alcohólica se debe a que la levadura transforma los azucares del mosto. Cuantos más azúcares disueltos tenga este, más denso es. La densidad se puede medir en Extracto Seco Primitivo, grado Plato o densidad relativa. Es muy habitual que las categorías de cerveza que los países legislan para el pago de impuestos dependan de la densidad inicial del mosto antes de fermentar.

Cerveza de la A a la Z: COLOR

COLOR. El color que vemos en la cerveza viene determinado principalmente por las características de las maltas utilizadas en su elaboración. Maltas base darán color claros, mientras que maltas más transformadas o tostadas irán dando colores más oscuros. Hasta se puede medir en escalas de color. ¡Pero que quede claro que las cervezas más oscuras no tienen por qué ser más fuertes! No son características directamente relacionadas.

Cerveza de la A a la Z: BAGAZO

BAGAZO. El principal “residuo” que se genera al elaborar cerveza es el bagazo. Se llama así a los restos de cereal y malta que quedan tras la maceración, empapados y calientes. Se supone que se les ha extraído la mayor cantidad de azúcares posibles, pero aún puede ser sabrosa comida para gallinas o ganado. ¡O incluso para elaborar un pan artesano casero con él, siguiendo nuestra receta!

Cerveza de la A a la Z: AGUA

AGUA. Es el ingrediente que más presencia tiene en la cerveza. Al menos numéricamente hablando. Aunque cualitativamente tiene también importancia: muchos de los estilos de cerveza que ahora son históricos tienen su razón de ser en las aguas de la zona en la que se originaron. Y es gracias a que en torno al 90% de la cerveza es agua, la bebemos… en lugar de comerla como si fuese un pan amargo.

Nos vamos de Vacaciones

Como todas las temporadas estivales desde que el Jardín es Jardín, los redactores nos cogemos unos días de asueto para refrescarnos los pies en las pozas (nos da miedo el agua si hay mucha junta, nosotros somos más de cerveza) y la garganta en el chiringuito. O en la montaña. Posiblemente nos llevemos la cerveza en la mochila por si no hay buenos bares.

Este año hemos sido más generosos y también hemos dejado salir a los becarios del sótano. Aunque están tan pálidos que tememos que ni la protección factor 50 sea suficiente. Bueno, a todos menos al informático, que le tenemos trabajando a ver si actualizamos un poco la web. Él se encargará de responder a vuestros comentarios, vigilar el mueble-bar y asegurarse de que no os faltan entradas durante este mes. Ya veréis que son interesantes, dando un repaso a la cerveza de la A a la Z.

¡Feliz verano a todos y todas!


The Beer Sun (54)

Dominical de verano con noticas sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

El aire huele a vacaciones a y la frescura de un suplemento lleno de enlaces sobre cerveza.

Música de Anuncio: Juste Une Chanson

Sólo una canción. Eso es lo que pedimos. Sólo una canción realmente molona, de rock o de música clásica. Nos da igual. Pero una que nos haga levantarnos del sofá cuando echen su anuncio de cerveza en la televisión. Una que podamos bailar o tararear en nuestro salón.

Pero ya, a estas alturas, nos conformamos con que sea agradable al oído, o no sea una breve instrumentación musical. Vamos, con que sea algo que se pueda rescatar para esta sección de fin de semana (que buscaba animaros con buenas canciones). Esta no está mal, pero tampoco invita a salir demasiado de fiesta. Os dejamos con Dom La Nena y su “Juste Une Chanson”.


Cardeña. No hay cerveza trapense española

Hace poco nos preguntábamos qué había sido del proyecto de elaborar una cerveza trapense española en el monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos). Cuando surgió la noticia generó bastante debate, pero nosotros teníamos buenas expectativas puestas en la Asociación Internacional Trapense y su trabajo previo en otros países no-tan-cerveceros (como en la abadía de Saint Joseph, en Spencer, EEUU).

Pero más de un año después y sin nuevas noticias ni más presencia en el mercado de la cerveza que elaboraron como prueba piloto (una Tripel suave, de 7% ABV, sin mucho cuerpo pero con cierto amargor lupulado en boca), decidimos preguntar a los agentes implicados en la presentación del proyecto.

Y nos contaron que tras el visto bueno inicial a la prueba, y una vez encima de la mesa los presupuestos para montar la microcervecería dentro de los muros del monasterio (una de las normas para obtener el sello de auténtico producto trapense, ATP) los monjes tenían que votar si estaban de acuerdo o no con esta inversión (forman una comunidad y allí todos tienen derecho a voto en estas decisiones) y finalmente han votado que no querían hacerlo.

Así que, parece ser que por decisión de los propios monjes, el proyecto de una verdadera cerveza trapense española acaba ahí y no se hará realidad. Al menos en un futuro cercano. Nosotros estaremos atentos por si hay nuevas noticias, ser los primeros en comunicároslas. ¡Porque nos encantaría beber unas Quadruple Trappist española!

Ayinger Kellerbier

Aunque en España estemos acostumbrados a relacionar las cervezas alemanas de medio litro con el trigo, esto no es para nada acertado. En el país germánico tienen gran variedad de estilos que no contienen a este cereal en su composición y que acostumbran a beber en cantidad, y uno de ellos es el de la cerveza que hoy vamos a catar: Kellerbier. Este estilo se corresponde habitualmente a cervezas más oscuras, pero hay una variación que se denomina Pale Kellerbier, que es el caso que nos concierne.

La cervecera Ayinger vuelve a no defraudar con este clasicazo de apariencia casi transparente y un color dorado, coronado con una espuma blanca de retención media. Al acercarla a la nariz aparecen aromas herbales, incluso florales, acompañados por el olor a cereal malteado que da indicios de su dulzor.

En boca es una cerveza maltosa, pero sutil, que de nuevo presenta notas herbales y recuerdos dulces, y para nada empalagan, pese a que el amargor es prácticamente inexistente. Estamos ante un cuerpo medio, como también lo es su carbonatación, al mismo tiempo agradable que invita al trago, que es limpio y cremoso.

Por otro lado tiene tan solo un 4,9% ABV, así que es fácil considerarla una cerveza de cabecera de la que podrás tomarte unas cuantas, acompañado comidas ligeras o tradicionales. Una cerveza con una receta "de libro".

“Mi opinión en un Tweet:” Oro parece, plátano no es, pero es alemana y está muy buena. Nota: Notable.

Abridor Cortador de Pizza

A nadie le disgusta la pizza. Es uno de los mejores inventos de la humanidad: una comida a base de tomate, queso y cosas varias y ricas, servida en su propio plato de crujiente masa de pan. Lo puedes trocear, repartir, compartir y comer sin necesidad de cubiertos.

Bueno, sí, necesitas dos herramientas imprescindibles: Algo con qué cortar las porciones en forma de quesitos del trivial, y algo con lo que abrir las cervezas con las que vayas a acompañar dicho manjar. Porque pizza+cerveza es un maridaje muy afortunado.

Por ello este abridor-cortador que incluye una rueda giratoria es ideal para tener siempre a mano en la cocina o donde estés. Te permitirá disfrutar de dos placeres en uno. Y la cerveza siempre sienta mejor si hay base (de pizza, jejeje) para asentarla.

Eso sí, ten cuidado no abras una shandy o la pizza tenga piña. Son cosas que visualmente parecen igual que las que están ricas… pero no. Esas hacen llorar a Michael Jackson (el escritor, no el cantante) y a Michelangelo (la tortuga ninja, no el artista renacentista).

Corsendonk Summum Roodbruin 8

Tan rápido como podemos (que si la excusa es beber, no nos cuesta demasiado esforzarnos) os traemos la reseña de la cerveza que vosotros mismos elegisteis en la pasada votación. En esta ocasión, una cerveza belga tostada de abadía (aunque sin abadía ni fábrica propias, jejeje, que ahora está elaborada en Du Bocq).

La cerveza en sí es como cabe esperar de color oscuro, pero para nada negra. Es rojiza, sin turbiedad y brillante a la luz. Claro que si no hay mucha luz, pues parda, casi negra, como los gatos. La espuma es de color hueso, rocosa e irregular, con una persistencia media-baja.

El aroma es maltoso, a pan tostado, pero también con recuerdo de frutas, caramelo y especias. En boca es principalmente dulce (bastante dulce) y sabrosa, con cuerpo pero sin demasiada presencia del alcohol. Un buen ejemplo de cerveza belga tostada de abadía para todos los públicos.

Y a buen precio, ya que se ve que es una cerveza que se elabora de manera exclusiva para una cadena de supermercados europea (ya sabes, la de la calidad no es cara, cosa que esta birra cumple). Nosotros en un principio pensamos que era la “Bruin” de toda la vida reetiquetada, pero no, porque esta tiene 8,1% ABV, un poco más que la Pater clásica.

“Mi opinión en un Tweet:” Llevar las abadías al supermercado es mejor que meter mercaderes en el templo. Nota: Notable bajo.

Receta: Pan de Bagazo

Sabemos que a muchos de los que nos leéis os da por hacer cerveza en casa (o tenéis un amigo que es homebrewer y lo hace). Hoy os vamos a proponer una receta muy sencilla con la que podéis aprovechar el bagazo (las sobras de malta una vez macerada) de vuestras recetas para hacer ricos panes artesanos y que sean tan sabrosos y tan caseros como vuestras cervezas.

Para ello necesitaréis, obviamente, algo de bagazo reciente, húmedo (para esta receta bastará con unos 200 g). Cuanta más proporción tenga de malta base será mejor, ya que impartirá sabores más suaves y equilibrados. ¡Pero no dejes por ello de experimentar con otras remesas elaboradas con el bagazo de cervezas más especiales! También necesitarás harina de panadería o de fuerza (500 g), sal (12 g), vaso y medio de agua tibia y un pack de levadura fresca (de panadería).

Para empezar, es recomendable despertar a la levadura (hacer un starter con el agua tibia y quizá un poco de azúcar). Mientras esta despierta, vamos tamizando la harina y la sal en un cuenco y mezclándolo poco a poco con el bagazo, amasando bien. Lo disponemos en forma del volcán y vamos echando agua en él y mezclando, también poco a poco, que vaya adquiriendo textura. Como el bagazo ya está húmedo es posible que necesitemos menos agua que en las recetas tradicionales de panes. (Ah, y puedes sustituir parte de esta por cerveza o leche, con resultados interesantes).

Esta fase estará lista cuando la masa tenga una consistencia que no se nos pegue a los dedos. Entonces pasamos a una superficie plana con harina espolvoreada donde amasaremos estirando y doblando a lo largo la pelota de masa durante un buen rato (al menos 15 minutos). Luego lo metemos en un cuenco limpio y untado en aceite de oliva y lo dejamos reposar (y fermentar) hasta que doble su tamaño, tapado con un paño. Lo sacamos y repetimos el amasado, pero ahora extendiendo en círculo y doblando hacia adentro. Vuelta al bol con el trapo, otros 10 minutos y otro amasado circular.

No te preocupes que con esto el amasado ya se acaba. Ahora toca dejarlo otra vez con la forma de bola, ya en la bandeja listo para hornear, tapado con un paño seco durante 40-50 minutos para que fermente de nuevo y vuelva a doblar su tamaño. Precalienta el horno a 220 ºC con un poco de agua en la bandeja inferior para que el ambiente no sea muy seco, y cuando esté listo haz con el cuchillo unas marcas en la superficie superior del pan y mételo a media altura. Hornea a esa temperatura durante 20 minutos y a 200 ºC durante otros 20 minutos más.

Una vez hecho esto debería oler maravillosamente y tener buena textura exterior (y sonar a hueco dentro, pudiendo clavar un cuchillo en su centro sin que salga pegajoso). ¡Pero no lo abras todavía! Déjalo reposar unas horas (o un día) encima de una rejilla para que se enfríe y seque. Y si te ha gustado la receta, además de invitarnos a degustar el resultado, puedes probar a mejorarla y añadir miel, especias u otros cereales (o malta molida, sin haberla usado antes, pero ojo que absorbe mucho más agua que la harina). ¡Cuéntanos tus resultados en el email o en los comentarios!

The Beer Sun (53)

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La cerveza también refresca y moja por dentro, por ello llenamos este suplemento de enlaces sobre cerveza.

Noticias de la Prensa Generalista (14)

Hace poco ha salido el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2017, elaborado por Cerveceros de España y que recoge los datos del anterior ejercicio (2016). Es por ello que mucha prensa nacional, generalista, recoge datos que hablan de la cerveza producida aquí.

Unos hablan de que las exportaciones suben (como la espuma… ¡Lo que les gusta hacer chistes fáciles!). Otros destacan que cuatro de cada cinco cañas servidas pertenecen a los de siempre. Pero la verdad es que pocos destacan en las noticias más que una breve reseña al crecimiento de las pequeñas marcas. ¡Y eso que varias ya pertenecen a la entidad de Cerveceros de España!

Pero no todas las noticias que destacamos se basan en ese informe. También es importante leer y saber cómo va el campo, ya que tanto la cosecha de cebada como el cultivo de lúpulo influyen en nuestras cervezas. Y, este año, parece que no va tan bien como nos gustaría.

¡Esperamos que la próxima vez que nos dé por recopilar noticias relacionadas con la cerveza estas sean más satisfactorias para todos! Ah, y si leéis alguna interesante, no dudéis en hacérnosla llegar, claro.

Lefebvre Blanche de Bruxelles

Las cervezas de trigo de Bélgica, también llamadas cervezas blancas (Blanche o Wit, en francés y neerlandés respectivamente) son uno de los estilos más conocidos de dicha región. Y sin embargo, tampoco nos llegan tantas diferentes a España. ¡Lo cual es una pena ya que son de los estilos más refrescantes de cara al verano!

Esta cerveza (elaborada por la misma casa que hace Floreffe, Hopus o Barbar) lleva un 40% de trigo crudo, que le da ese color arena, blancuzco y turbio, del que recibe el nombre el estilo. La espuma también es blanca, de cantidad y persistencia media, pero compacta.

Huele a pan, trigo y cítricos, con algo de presencia de especias (como casi todas las Witbier, lleva cilantro y piel de naranja amarga). En boca es dulce principalmente, aunque tiene un toque ácido levemente pronunciado (que es lo que le da su carácter tan refrescante). Sigue recordando a pan y cítricos.

Teniendo en cuenta que sólo tiene 4,5% ABV y que entra sola, es una cerveza ideal para el verano. Buen ejemplo de estilo y barata como todos estos clásicos. Además, acompaña muy bien un pollo asado al limón o un queso como el brie.

“Mi opinión en un Tweet:” Excepto si el niño ese se mea en los ingredientes, rica y cumplidora. Nota: Bien alto.

Elige la Cerveza a Catar (8)

Otra entrega más de la sección en la que dejamos a vuestro criterio qué cerveza de las que os proponemos os apetece ver comentada cuanto antes dentro de El Jardín del Lúpulo.

Hemos elegido esta vez estas tres botellas que os proponemos, y las tenemos listas para que la más votada sea enfriada, degustada, catada y anotada y comentada reseñada aquí tan pronto como nos sea posible. Saltándose la espera de la centena de cervezas que esperan en nuestra alacena.

Las votaciones duran sólo dos días, así que no lo dejéis pasar. Votad a través de la encuesta (y, si no podéis, en los comentarios) y pronto tendréis la cata y la entrada de la elegida. ¡Tú eliges, nosotros bebemos!


To Øl A Peeling Pale

El panorama cervecero en el norte de Europa se desata y nos llegan desde Copenaghe cervezas como esta A Peeling Pale, de To Øl, daneses de los que ya hemos hablado en más de una ocasión. Desde luego empiezan fuerte ya desde el formato en el que la presentan: claro, simple, minimalista y, como no, en lata. Después está el tema del nombre, que es un claro juego de palabras, pero que te hace recordarlo.

Se trata de una cerveza de color dorado anaranjado un poco turbio; de hecho se pueden ver claramente partículas en suspensión. Su espuma es de color blanco, cremosa y con una burbuja y retención medias. En cuanto al aroma, claros los matices cítricos, propiedad de esta variedad de lúpulo en concreto, que es el Citra, y también de la piel de naranja que se ha añadido a la elaboración.

En boca también aparecen los cítricos, la piel de naranja e incluso notas tropicales hacia final de trago. Estamos hablando de una cerveza de amargor medio, pero que pasa bien desapercibido, sin embargo su cuerpo tiene la presencia esperada, es decir, media.

No habría problema en tomarse una de estas en cualquier ocasión, pues solo tiene un 5% ABV. Si te gusta la naranja no lo dudes, la encontrarás a primera vista, sin embargo si la fruta no es lo tuyo, mejor busca otra Pale Ale.

“Mi opinión en un Tweet:” Peeling Peel Pale Paling Aling... Creo que una naranja se ha colado en mi cerveza. Sí, mira, veo los trocitos... Nota: Notable.

Vasos para Cerveza: Witbier (o Tumbler)

Este es el vaso de cerveza con más forma de vaso. Vaso de toda la vida. De culo gordo y cristal grueso. Paredes rectas (a veces con estrías, otras no) y casi cilíndrico (aunque habitualmente más ancho en la boca que en la base, pero tampoco mucho).

El vaso que en casa usarías para el agua o la leche (si la bebieses tanto como la cerveza). Algo que puede recordar a una maceta, un cubilete o similar. Si es de cristal más o menos fino y su capacidad es de 16 onzas (47,3 cl) estamos ante un vaso de pinta americana o “Shaker”, y ese va en otra categoría.

Pero si es más gordo, suele ser para las cervezas de trigo belga (que se diferencian de las alemanas por usar el trigo sin maltear y en menor cantidad). El más conocido es el de Hoegaarden, con su forma hexagonal.

Pero si no tienes ese, puedes coger en cualquier tienda uno de forma bastante similar a la adecuada. No es el vaso ideal para ningún estilo, creemos (por lo pesado y basto) pero la tradición es la tradición, amigos. Así que si bebéis Witbier, que sea en estos vasos. Si no, el fantasma de Pierre Celis os perseguirá.

Dawat Old Oak Strong Ale

Con la mayor celeridad que hemos podido llega ya la prometida reseña de la cerveza que, en un buen ejercicio de “democatia”, recibió mayor número de votos en la encuesta de la semana pasada. Una cerveza con tres años de tiempo entre fermentación y maduración, incluyendo unos cuantos meses en roble (francés y americano).

Su color es marrón rojizo, con brillos de tono ámbar muy profundo. La espuma de color hueso es poco persistente y crepitante, pero no desaparece del todo, dejando una fina capa en la copa hasta el final. El aroma es su punto más flojo, porque junto con el caramelo de las maltas o la vainilla de la madera, aparecen solventes y cierto olor a embutido (proveniente posiblemente de la permanencia largo tiempo en botella con la levadura).

Pero todo esto lo compensa en boca, ya que al beberla la sorpresa es grata. Mucha intensidad en el sabor a madera, pero sin resultar nada astringente ni áspera. Maltosa y dulce detrás, pero de una manera equilibrada. Y este equilibrio destaca sobre todo en el alcohol, que no se nota apenas en el paladar (aunque sí en las mejillas).

Porque tiene 9,2% ABV, que no es moco de pavo. Pero lo disimula bastante bien de primeras. Aun así, es para beber despacito en copa, para concentrar su intensidad, y acompañar de algo de comer (ideal para los postres o la sobremesa, en nuestra opinión).

“Mi opinión en un Tweet:” Yo no hubiese tenido la paciencia de dejarla esperar tres años. Nota: Notable.

The Beer Sun (52)

Dominical de verano con noticas sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Continúan los primeros días de verano con el suplemento soleado lleno de enlaces sobre cerveza