Noticias de la Prensa Generalista (13)

Los periódicos “serios” hablan a menudo de la cerveza. A veces con un poco de condescendencia. Por ejemplo, en su radiografía de la cerveza en España afirman que el consumo anual equivale a casi 1.380 piscinas olímpicas… pero es que a nosotros, si no nos lo miden en campos de fútbol, ni idea.

Por otra parte, alguna cervecera española ha tenido que salir a defenderse de un bulo que circula sobre que en sus instalaciones se trituran palomas con el grano. Bueno, pues que sepáis que es mentira. A su cerveza no le sobra paloma, le falta perro.

Obviamente, siendo esta semana el Barcelona Beer Festival, no podía faltar alguna mención en la prensa (ya que a los blogs este año nos tienen más abandonados). ¡Pero les hemos mandado al Becario!

Y, claro, también recogen los periódicos los resultados de nuestro V Concurso Homebrewer, como no podía ser menos. Destacando, sobre todo, la Botella de Oro que se llevó Pedro Babiano.

Amager IPA

Llamada así, simplemente IPA, la IPA más básica de la danesa Amager podría parecer sencilla de explicar: es IPA, y es amarger… digo… Amager… digo amarga. Pero como pagamos a los becarios por palabras (en latigazos), pues se han enrollado un poco más.

Lo primero que se sale de lo sencillo es el color. De “pale” tiene poco; es más bien rojiza, incluso caoba. Desde luego, más oscura de lo que esperábamos. La espuma (de color hueso) es abundante, compacta y duradera.

El aroma es intenso a lúpulo (pino, cítricos y afrutado), con matices de caramelo y malta. Pero en boca es abrumadoramente amarger… digo… Amager… digo amarga. Todo el lúpulo (Simcoe, Amarillo y Cascade) se deja notar sin pausa y sin dejar mucho hueco a la malta. A saco el lúpulo.

No nos parece tan falta de equilibrio como su Wookie IPA, pero esta cerveza de 7% ABV solo la recomendaríamos para paladares que ya han superado el corte de English IPA y de American Pale Ale. Antes, puede resultar contraproducente.

“Mi opinión en un Tweet:” Las IPAs modernas no son las IPAs de nuestros padres. Nota: Bien.

Abridor: Beerboquet

El juego consistente en un mango y una bola atados entre sí con una cuerda y cuyo objetivo consiste en encajarlos recibe muchos nombres y tiene diversas formas: bilboquet, balero, boliche, emboque, capirucho o perinola.

Sirve para entrenerse uno solo, retar a los amigos o matar el rato (a la vez que mejoras tus habilidades coordinativas óculo-manuales). Y este, con forma de botella de cerveza, además sirve para abrir botellas de cerveza, claro.

Tiene (además de la cuerda y la bola que has de colocar con un hábil movimiento de mano en el culo de la botella de madera), un abridor incrustado en un lateral, para que pruebes tus capacidades tras el consumo (moderado) de alcohol.

Puedes usarlo además para entretener a la progenie mientras disfrutas de tus cervezas. O bien como arma, incluso. Nosotros ya nos estamos pidiendo un par de estos abridores, dadas sus varias utilidades.

Maltas: Vienna

Siguiendo con el grupo de maltas base del que hemos estado hablando, hoy conoceremos una malta con un nombre que personalmente nos recuerda a la resaca de la nochevieja, la malta Vienna. Esta malta, junto con la malta Munich (que ya os adelantamos que será la próxima de la que hablaremos), son la base del estilo de cerveza que aparentemente más le gusta a Luis Tosar, la Märzen. Aunque como malta minoritaria se puede emplear en otros muchos estilos.

Aporta unos bonitos tonos anaranjados a la cerveza, ya que su rango de color es de entre 2’5 y 4 SMR. Su potencial enzimático es el suficiente como para poder transformar el 100% de sus azúcares y por esto mismo se puede usar como malta base en las recetas.

El empleo de esta malta nos da como resultado cervezas con un final seco y refrescante, con notas tostadas, de nuez y especias, que casan estupendamente con los lúpulos nobles alemanes. Aunque aporta una complejidad significativa al sabor, este no resulta desagradable cuando está bien equilibrado.

Una malta con la que hacer cervezas potentes pero que se dejan beber con facilidad en jarras de las grandes. Aunque os hacemos una recomendación, cambiad la jarra de mano cada vez que la rellenéis, así ejercitáis los dos brazos. ¿Porque al final es de lo que se trata, no?

Premios de Invierno 2017

El invierno ya ha acabado (aunque el frío y la nieve nos van a acompañar estos próximos días) y ya llegó primavera. Pero en lo que dura el mal tiempo de esta semana, podemos entregar… ¡Los Premios de Invierno 2017 de El Jardín del Lúpulo!

Cervezas más recomendables:

Botella de Bronce:
Pannepot Grand Reserva Vintage

Botella de Plata:
Montseny Mala Vida

Botella de Oro:
St. Bernardus Christmas Ale


Medalla al mejor abridor:
Abridor Tortuga Brütül

Medalla a la Mejor Entrada Divulgativa:
Nueva Sección: Maltas

Y con esto, ya vale de invierno por este año (bueno, en lo que duran estas nieves y nosotros nos vamos a esquiar, y luego ya que se acabe del todo). Nos vemos dentro de un trimestre, con la llegada del verano, en una nueva entrega de esta sección.

Préaris Quadrocinno

Desde Bélgica nos llega una cerveza de estilo Quadrupel, pero con el añadido de que lleva granos de café (de Costa Rica) en su elaboración. ¿Queda bien esto? Pues ahora lo comprobaremos, pero en principio, echar café a una cerveza de 10% ABV hace que sea fuerte para beberla a primera hora y con demasiada cafeína para última…

Pero veamos, de color marrón oscura (el mismo que la botella de la cerveza) y con una cabeza de espuma beis, compacta y pegajosa y de persistencia media. No tiene mala presencia, pero ya impone.

El aroma es muy belga: malta y levadura. Frutas pasas, frutos secos, tostadas y caramelo. Todo untado en café, claro, como en un desayuno de hotel. El sabor tiene un breve comienzo dulce, pero luego el café arrasa con su amargor y puede a lo demás.

Y ese es el punto flojo de esta cerveza. Pierde la riqueza de sabores de las Strong Dark Ales belgas en esa ola cafetosa. Sólo el alcohol destaca gracias a su calidez. Por lo que puede estar bien para las sobremesas, pero poco más.

“Mi opinión en un Tweet:” De las de café y copa, para después de comer. Nota: Bien bajo.

The Beer Times (205)

Dominical de noticias sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Los velos de la resaca se levantan para dar paso al dominical de los enlaces sobre cervezas.

Sábado Cervecero Animado (28)

Hoy Internet se ha debido despertar con una resaca tan grande como las nuestras. Y es que se ha comido (o regurgitado) la entrada de hoy. A lo mejor es que escribimos demasiado sobre beber, y le ha sentado mal algo.

Por eso aprovechamos este sábado animado para animaros a beber con moderación: no demasiadas cervezas, ni demasiado alcohólicas. ¡Y un vaso de agua entre birra y birra ayuda a minimizar los destrozos! ¡Recordadlo!





Ayinger Bräuweisse

Hoy vamos a hablar de una de las cereveceras alemanas más reputadas, aunque no es de las más antiguas. Situada muy cerca de Munich, en la región de Baviera, se encuentra Brauerei Aying, que deleitan con su buen hacer desde 1877. En concreto la cerveza que vamos a probar es una rubia de trigo o Weissbier, uno de los estilos más populares del país germano.

Se trata de una cerveza de libro, muy bien elaborada, con un color amarillo pálido y apariencia turbia. Coronada por una cabeza de espuma blanca cremosa y bastante persitente, aunque de consistencia baja. Ideal para servir en un vaso tipo Weizen. Nada más destaparla aparece ese aroma tan característico procedente de los ésteres y que tanto nos recuerda al plátano. Es notoria también la presencia de otra especia como el clavo, también habitual en este estilo.

Ya en boca, de nuevo aparece el plátano, que envuelve el paladar ayudado de la aterciopelada textura y termina en el retrogusto volviendo a aparecer el clavo. Como se ha dicho es una cerveza suave y su cuerpo es medio, aunque pudiera parecer más densa debido a la levadura en suspensión.

Tiene una carbonatación media-baja, muy agradable, con una burbuja fina que se podría comparar a la de un champagne y que le aporta ese carácter refrescante. Con sus 5,1% ABV no tendrás problema en beberte la botella de 0,5L en la que viene e incluso querrás repetir.

“Mi opinión en un Tweet:” Da igual si la acompañas con una salchicha o una rodaja de salmón, lo importante es que la pruebes, y te aseguro que querrás repetir. Nota: Sobresaliente.