#LaRonda 41 (2.15): Fragmentación del mercado

Desde Cerveriana (jo lo que hablamos últimamente de este chico) se nos invita a reflexionar en la ronda de este mes de una de las peculiaridades del mercado cervecero moderno: no paran de salir novedades, decenas de cervezas a la semana, y además de productos que llenan las estanterías y los bares hoy, pero que en dos meses están desaparecidos hasta vete-tú-a-saber-cuándo (y eso, si vuelven).

Y no podemos menos que darle la razón. Todo esto se ve a menudo. Vas a un bar de 23 grifos, y todas (o casi todas) las referencias son especiales y puntuales. Vas a las tiendas y abundan las ediciones limitadas,  las cervezas extremas y especiales, las colaboraciones y las cosas raras. Y todo ello, en detrimento de las tiradas regulares y las cervezas de gama base.

¿A qué se debe esto? Pues a que es un mercado más fácil enfocado así cuando te diriges a un público especializado, minoritario, y con pluralidad de gustos. No se aplican las leyes del común denominador que aplican las grandes, porque la cerveza craft o artesana, aquí, todavía es un mercado secundario y para frikis.

Por eso es más fácil triunfar en ese mercado con este tipo de productos. Ideales para snobs, coleccionistas y beerhunters. Nosotros, sin ir más lejos, somos unos snobs, coleccionistas y beerhunters del copón. Hace años (cuando empezamos el blog y antes) buscábamos siempre lo nuevo, guardábamos las botellas y nos encantaba estar a la última de lo que salía. Ahora es sencillamente imposible, y hemos abandonado ese camino en nuestro consumo (nuestro bolsillo ha tenido también bastante que ver).

Macro Multinacionales Cerveceras (2): InBev

InBev fue una empresa de origen belga y brasileño. ¿Cómo puede una empresa ser belgobrasileña? En este caso porque fue el resultado de la unión de Interbrew (que a su vez era fruto de la unión de la cervecera Artois -¿os suena?- y otras más pequeñas) con AmBev, compañía brasileña que había nacido como unión de Brahma (quizá os suena también) y Antarctica (sí, los del Guaraná). Un párrafo con muchas acotaciones y un poco lioso, pero que ayuda a entender el desarrollo y marcas que poseía este gigante, que en 2008 compró Anheuser-Busch creando AB InBev.

InBev era una empresa relativamente joven. Con este nombre, solamente estuvo en activo cuatro años. Los que pasaron entre la fusión de Interbrew con AmBev (American Beverages) y la adquisición de AB en 2008. Es por esto que la historia es básicamente la de sus partes. Y sus partes son tantas (podríamos hablar prácticamente de un Frankenstein empresarial) que lo mejor será saltarnos su historia e ir directamente a sus cervezas.

Interbrew tuvo, entre sus más famosas marcas y cervezas: Stella Artois, Beck's, Staropramen, Leffe, Jupiler, Belle-Vue y Hoegaarden entre otras. También compró el Spaten-Löwenbräu Gruppe, al que pertenece por ejemplo la Franziskaner.

AmBev, por su parte contaba entre empresas propias y licencias para Brasil con: Brahma, Antarctica, las cervezas del Grupo Modelo (Coronita, Negra Modelo o Pacífico), Quilmes, Skol y además gran variedad de refrescos sin alcohol.

Podéis imaginar el grandísimo volumen de cervezas que comercializó este grupo. Ahora le tenemos que añadir, además, Budweiser y Bud Light, tercera y cuarta cerveza más vendida en el mundo respectivamente (primera y segunda si no contamos cervezas orientales). Esto ha hecho AB InBev el grupo cervecero con mayor volumen del mundo, por encima de los grandes monstruos asiáticos.

Pero la cosa no se queda quieta nunca, ya que hace unos días compraban Birra del Borgo entera, y a finales del año pasado entraron en la Compañía Cervecera de Canarias (que elabora en España Tropical y Dorada) antes controlada por SABMiller, que es otra macro-empresa de la que hablaremos… y que todo apunta que también acabará fusionándose con el gran grupo AB-InBev (la oferta está hecha, y están a la espera de que se regule la compra).

Kuchlbauer Aloysius

Esta marca, que una vez al año llega con puntualidad germánica a la feria de la alimentación europea que hacen en esos grandes almacenes “británicos” (que no nos pagan por publicitar), es de las que corremos a comprar cuando las vemos.

Y esta Aloysius es una de las que más nos gustan de la casa Kuchlbauer  (aunque no tenga ni el vaso ni la torre bonita). Pero una Dunkel Weissbock no es algo que se cate todos los días. Y es que es una cerveza de trigo de color marrón oscuro (y fuerte, como ya veremos), con una espuma abundante de color hueso (aunque no muy duradera).

El aroma es intenso a plátano, malta, clavo y algo de chocolate. En boca es dulce y recuerda más a todo el rollo de panadería y pastelería: bollos, tostadas, biszcochos, etc. Tiene buen cuerpo y agradable carbonatación.

La cosa es que te la bebes, la disfrutas, y no te das cuenta en ningún momento que tiene 7,2% ABV, así que hay que tener cuidado y reservarla para acompañar la merienda. Y coger una buena reserva, que a lo peor no la ves hasta dentro de un año.

“Mi opinión en un Tweet:” Una digna rival de la Aventinus, aunque no tan potente. Nota: Notable.

Estadísticas: Gasto medio mensual en Cerveza

En el debate de la semana pasada os preguntábamos cuál era vuestro gasto medio mensual en cervezas, pidiendo que sacaseis la calculadora y empezaseis a contar euros. Cañas, botellines en tienda, latas en el super, cañas y pintas en los bares, etc. A la encuesta de twitter (por cierto, ¿qué os parece el formato de encuesta? ¿Lo podemos usar más a menudo?) respondieron más de 100 personas, así que creemos que los datos son relativamente extrapolables.

Los resultados quedaron de esta manera: Un 33% de los que respondieron, gastan menos de 50€ al mes en cerveza. Un 47%, consume entre 50 y 100€ mensuales. El 15%, entre 100 y 200€. Y tan sólo el 5% se gasta más de 200€ cada mes en birra, que no está nada mal.

Haciendo un cálculo rápido y aproximado (con la participación y las medias que consideramos más cercanas), el consumo promedio de los encuestados se podría considerar cercano a los 80,5€ en cerveza al mes. Más de 9.000€ se gastan al mes las más de 100 personas que contestaron. Pero es que si extrapolamos eso a los más de seis mil lectores que nos siguen con regularidad, podemos concluir que entre toda la peña de jardineros gastamos… ¡Casi medio millón de euros al mes en cerveza!

¡Joder! Casi nos da un patatús al dar el resultado la calculadora. Vale que a lo mejor el cálculo peca de optimista. Y tal vez no todos los que nos leen gastan tanto como los que además de leernos han contestado a la encuesta. Pero aunque no suba a tanto, sigue siendo un pastón. ¡Más o menos cinco millones de euros anuales os gastáis en cerveza entre todos los que leéis este blog! ¡Está claro que hacéis que sea un sector en crecimiento, jejeje! ¿Os sentís más contentos ahora que sabéis que ayudáis a crecer la industria cervecera del país?

The Beer Times (168)

Dominical de noticas sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Como cada fin de semana, os traemos el suplemento dominical que contiene más enlaces sobre cervezas.

Sábado Cervecero Animado (21)

El otro día, hablando de Anheuser-Busch y sus parques de atracciones, mencionamos los Jardines Duff. ¿Hay alguien que no haya visto ya mil veces ese capítulo de Los Simpson? ¿Hay alguien que se canse de verlo?

Como imaginamos que habéis respondido ambas veces que NO, pues hoy toca viajar. Animaos a visitar con nosotros –una vez más-, los Jardines Duff. ¡Hur-raaaaargh!

Scheldebrouwerij Dulle Griet

De esta cervecera de origen Holandés pero que se mudó a Bélgica al poco de comenzar (de lo cual tampoco hace tanto, ya que está en funcionamiento desde 1994) vamos a comentar hoy su cerveza con nombre de cañón de Gante (o de bar, o de tía loca).

La Scheldebrouwerij Dulle Griet es una cerveza de estilo Dubbel, por lo que no ha de sorprendernos que sea de color marrón, con espuma fina, de color beis, densa y compacta en la copa.

El aroma es maltoso (maltas tostadas: caramelo, fruta, chocolate) con un toque metálico y levaduroso. Sutil, pero que empaña un poco la primera impresión, que es agradable. En boca es dulce y sabe a pan tostado y mermelada de frutas, con un toque especiado.

Vamos, que no está mal esta cerveza belga (de raíz holandesa, vale) tostada de 6,5% ABV. No llegará a la altura de las clásicas trapenses, pero se deja beber más que bien. Ideal para maridar un estofado de ternera como el llamado Stoverij (Carbonade).

“Mi opinión en un Tweet:” Dubbel de una fábrica “joven”, pero que respeta a sus mayores. Nota: Bien Alto.

Carta de Aromas: Mantequilla

Uno de los aromas que primero se aprende a reconocer en la cata de cervezas es el del diacetilo (butanodiona o butano-2,3-diona). Se genera de manera natural durante la fermentación a partir de un subproducto de la levadura (α-acetolactato), así que es fácil encontrarlo en muchas cervezas. Pero, a su vez, con temperaturas altas la levadura lo vuelve a absorber, por lo que si se quiere evitar conviene hacer lo que se conoce como “descanso del diacetilo”.

Su umbral perceptivo es bastante bajo, así que es fácil identificar los olores que produce. Nos recuerdan a mantequilla o manteca. En los países en los que se la echan a las palomitas de maíz, les recuerda mucho a esto. Puede tener también un toque carameloso y parecerse al toffe en altas concentraciones.

Así que, para reconocerlo, podéis buscar en vuestro supermercado estos productos. El diacetilo se suele utilizar como aromatizante en margarinas y similares. Probad también las palomitas al microondas (las con mantequilla, claro).

Y, obviamente, buscadlo en las cervezas. Puede considerarse un defecto (o indicar problemas de limpieza y contaminaciones) a menudo, pero en las Ales clásicas inglesas o escocesas suele estar presente, dando un toque como a galleta de mantequilla que nos resulta muy sabroso y reconocible.

Macro Multinacionales Cerveceras (1): Anheuser-Busch

Comenzamos una nueva sección en la que vamos a repasar el mundo de las macro multinacionales cerveceras que dominan el mercado, sus fusiones (siempre cambiantes, asi que si detectáis fallos, comentádnoslo) y las marcas más conocidas que poseen cada una. Y comenzamos con un gigante que él solo vende casi una de cada cuatro cervezas del mundo: AB InBev. Y es tan grande, que lo hemos dividido en dos, y hoy hablaremos de la A y la B, sólo.

Su origen data de mediados del siglo XIX, cuando un germano-estadounidense de nombre Eberhard Anheuser y un socio compraron una pequeña cervecera al borde de la bancarrota. Otro señor, Adolphus Busch, se casó años después con la hija de Eberhard y compró las acciones de su antiguo socio. Y ya tenemos las dos partes del todo: Anheuser y Busch.

Lo que hizo crecer la empresa fueron una serie de sabias decisiones empresariales. Fueron los primeros en introducir la pasteurización para estabilizar el producto en EEUU, fueron los primeros en refrigerar el transporte para que la cerveza llegara sin alterar y fueron los primeros en embotellar masivamente y distribuir de esta manera un volumen mayor. Multiplicaron casi por diez sus ventas en escasos 6 años. Luego incluso crearon su propia empresa de camiones refrigerados, generando con esta decisión también espectaculares ganancias.

A finales del siglo XIX, Busch se dio una vuelta por Europa, conociendo el entonces naciente y muy exitoso estilo pils. Se paseó por Bohemia, haciendo parada en Budweis. Y tomó apuntes. Unos apuntes que le sirvieron para intentar copiar el método en América, creando la cerveza Budweiser americana, a imagen y semejanza (sería entonces, porque ahora no) de la Budweiser checa.

Hay mucha historia a partir de aquí pero la podemos obviar. Compras, algunas decisiones... hasta que en 2008, la multinacional de la que os hablaremos el próximo día, InBev, hizo una opa hostil y compró parte de la compañía, creando el monstruo cervecero que os comentábamos: Anheuser-Busch InBev.

A nivel de cervezas, su buque insignia como marca era Budweiser con todas sus derivaciones (Bud Light, Bud Platinum, Bud Ice, Bud Spencer... bueno no, Bud Spencer no). Dos de estas cervezas, Budweiser y Bud Light, eran las cervezas no asiáticas más vendidas del mundo. Tenía otras marcas, pero de mucho menor calado, y bastante desconocidas para el público europeo, como Michelob. Actualmente, ya unida con In Bev, ha comprado algunas craft americanas, como Goose Island, Elysian o 10 Barrel.

Como dato anecdótico, Anheuser-Busch también posee una de las mejores cadenas de parques de atracciones del mundo, Busch Gardens (¿Os suenan los Jardines Duff de Los Simpson?). Esto provoca estrés y constantes cortocircuitos mentales a uno de nuestros becarios, gran aficionado a las montañas rusas y a los parques de atracciones, que ve como una única marca es capaz de crear, al mismo tiempo, una de las peores cervezas y uno de los mejores parques.