8 Wired Mighty Imperial Ale

La cerveza de la que hablamos hoy es una cosa muy especial (de las que no son cervezas para el día a día ni para todos los públicos) pero que si la encontráis –o una parecida- y queréis daros un homenaje, seguro que al menos no os dejará indiferentes.

Para empezar porque es una “Poderosa” Imperial Ale de 11% ABV, con jaggery (azúcar no refinado asiático) y ahumada con Manuke (un árbol de Nueva Zelanda, que es de donde viene la cerveza). Y por si esto fuera poco, envejecida 5 meses con roble americano. Está claro que no es una “cerveza” como tu abuelo entiende que es la “cerveza”.

Y es que es de color marrón oscuro, turbio. La espuma es escasa y de baja persistencia, pero la poquísima que queda es de color beis claro. El aroma es maltoso (tostado y caramelo), de intensidad media, y con mucha presencia de madera. En boca es muy intensa. MUCHO. Y fuerte. Pero rica y sabrosa, densa, alcohólica, algo ahumada e incluso picante, y completa.

Eso sí, es para beber despacito y saborearla, como si fuese una Barley Wine pero subida de tono. En copa tipo coñac o snifter. Y dejando que su calor invada el cuerpo una noche que refresque. Después de la cena, claro, para que tampoco se nos suba mucho a la cabeza.

“Mi opinión en un Tweet:” Ponle alambre de espino alrededor para que no te la roben. Nota: Notable.

Birroturismo: Praga

Hace un año, pasamos por Praga y elaboramos un breve pero conciso decálogo para ir a beber a la capital checa. Este año hemos vuelto, con ganas de llenar el buche de deliciosa lager y de comida típica. Para ello, nos hemos movido por algunos locales que creemos interesantes. Resumimos aquí cinco de ellos, uno para cada ocasión. ¡No os los perdáis si vais por aquellas latitudes!

Si buscáis un bar cerca del centro, -casi- sin turistas: Pivovar U Tří Růží. A escasos doscientos cincuenta metros del Reloj Astronómico y por extensión de la Plaza de la Ciudad Vieja, encontramos esta brewery que elabora de forma regular cuatro cervezas en barril. Por lo general tienen una Světlý Ležák, una Tmavý y una Vienna Red como cervezas fijas, y una estacional. La comida está muy rica, y aunque es sensiblemente más caro que los otros bares de la lista, bien vale la pena. Se come bien, el ambiente es tranquilo y la cerveza deliciosa. Un plato principal y dos jarras de 40 cl. nos costaron cerca de 250 coronas (unos 9,25€)

Si buscáis un lugar donde comer en Malá Strana lejos de la muchedumbre: Baráčnická rychta. A escasos 100 metros de una de las calles más concurridas de Praga. Para llegar a este lugar hay que entrar por un callejón que aparentemente no lleva a ningún lado, pero una vez dentro encontraremos un acogedor comedor con mucha madera, tranquilidad y buena comida. Tienen también muy buena cerveza. Nosotros elegimos un litro de Svijany: medio de rubia y medio de oscura. Junto a una sopa de Gulaš, nos salió todo por unas 200 coronas (unos 7,5€)

Si buscáis el típico bar de las guías turísticas: U Fleku. Situado en el corazón de Nové Mesto, es un lugar medio tranquilo por la mañana, pero pasa a ser una lata de anchoas turistas a partir del mediodía. El servicio es regular tirando a malo y te intentan vender lo que pueden y más (empezando por chupitos "tradicionales"). En su favor hay que decir que tienen una muy buena cerveza (literalmente, tienen una, su clásica cerveza oscura, hecha allí). También se puede decir que llevan, en principio, medio milenio funcionando. En su día fue la cervecería de referencia en Praga y a nivel turístico sigue siéndolo.

Si buscáis cenar de forma tradicional y bien de precio: U Bohouše. Cerca de la frontera entre Vinohrady y Zizkov os recomendamos este pequeño y coqueto restaurante. Lo descubrimos de paseo por esta parte de la ciudad y nos gustó por lo sencillo a la par que acogedor. Ofrece buen producto local a un precio muy bueno. Se puede cenar y beber bien por unos 7€ (sopa, plato principal y un jarra). La factura desciende si tomamos un pica-pica cervecero en lugar de una cena completa (por ejemplo el clásico queso Hermelín, por poco más de 2€). Este restaurante tiene un "bonus": la carta no está en inglés. ¿Os atrevéis a jugar? Nosotros recomendamos su deliciosa Kulajda.

Y si buscáis cervezas checas y no checas modernas: Beer Geek. Siguiendo el modelo de algunas capitales europeas, Praga también dispone de un local con multitud de grifos (30, en este caso) para probar las últimas tendencias. Beer Geek se aleja un poco del tradicionalismo checo y ofrece IPAs, Stouts, Triples, Belgian Ales, y casi cualquier estilo imaginable. Por lo que pudimos comprobar, la pizarra se componía un 40% de producto local y un 60% de importación (Beavertown, Mikkeller o Moor fueron tres de las que vimos, como ejemplo).

Tendríamos muchos locales más por recomendar, pero estos cinco son los que más interesantes nos han parecido, por diversos motivos, de nuestro viaje. Combinando esta entrada con el decálogo, podéis pasear por Praga y poneros finos (o sea, hacer Birroturismo) sin mucha dificultad. ¡Na Zdraví de nuevo!

The Beer Times (213)

Dominical de noticias sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Solo hay un “The Beer Times” original, y es el que te trae cada domingo todos estos enlaces sobre cervezas.

Casimiro Mahou Cerveza de Trigo

De entre las últimas tres cervezas propuestas para que eligieseis cuál comentar, la ganadora fue esta. La anteriormente llamada “Marcenado”, ahora sin más “Cerveza de Trigo” de la marca crafty de Mahou. Y como vuestros deseos son órdenes para los Jardineros (sobre todo si incluyen beber cerveza) pues aquí traemos la reseña, bien reciente.

De color amarillo anaranjado y cierta turbiedad (propia del estilo Hefeweizen al que pertenece), tiene una espuma blanca abundante y muy compacta, con buena persistencia. El aroma es a plátano (tirando a madurito), intenso. Es la nota dominante. Aunque también aparece algo especiado (clavo, probablemente).

El sabor es dulce. En boca resulta ligera, como con poco cuerpo, pero a la vez sedosa. Y al final deja cierta acidez. Vamos, que es una cerveza de trigo, con su 4,9% ABV, bastante correcta. La pega es que las comparaciones son odiosas…

Y en cualquier supermercado encontramos varias cervezas tipo Hefeweizen que son originarias e importadas del país inventor del estilo y que aun así, tienen una relación calidad/precio mucho mejor que esta. ¡Y encima vienen en 50 cl, que ésta sólo en 37,5 cl (que sigue siendo mejor que en tercio, claro)! Por lo que, aunque esta está bien, os recomendaríamos antes una weissbier germana de verdad.

“Mi opinión en un Tweet:” La prueba de que Mahou puede hacer otros estilos. Pero les animamos a seguir buscando. Nota: Bien.

Día de la Toalla (de bar)

Hoy, que los fans de Douglas Adams y su “Guía del autoestopista galáctico” celebramos el Día de la Toalla (y si ya eres más friki pues también el Día del Orgullo Friki en general), es un buen momento para hablar de un objeto de coleccionismo que nos encanta: las Toallas de Bar.

Son unos pequeños rectángulos de tejido absorbente (lo que viene siendo una toalla, vamos) que se usaban en los bares para poner encima las cervezas recién servidas y dejarlas reposar. Una imagen muy de pub británico que en los tiempos modernos se sustituye por antideslizantes de plástico lleno de puntitos, quizá más útiles, pero con menos encanto.

Y es que estas toallas solían estar decoradas con el logotipo de la marca, su slogan, algún dibujito, etc., para hacer publicidad de la casa. Siendo algunas verdaderas obras de arte (además de útiles como trapo, toalla de manos o lo que sea) y por tanto ansiadas por los coleccionistas de breweriana.

También recordamos cuando éramos jóvenes que estaba de moda entre ciertas sub-culturas urbanas llevar una toalla de estas (por ser tu marca favorita o por lo que ella representase) cosida en la espaldera de la cazadora. ¡Cualquier día de estos nos cosemos alguna nosotros! ¡Feliz día de la toalla (de bar)!

Maridaje: Conceptos Básicos (2)

Tras hablar en la primera entrega de esta sección de los tipos de maridaje que podíamos encontrar entre comida y cerveza, hoy nos toca explicar otros conceptos importantes cuando vamos a unir estos dos aspectos de la gastronomía (comer y beber) que tanto nos gustan. Y uno de los conceptos más importantes es el de cuidar el orden en la selección tanto de platos como de cervezas.

Debemos elegir con cuidado las cervezas que acompañen a cada vianda (o viceversa) buscando que su intensidad y peso sean equilibrados. Dicho en sencillo: cervezas suaves para platos suaves, y las cosas fuertes con otras cosas fuertes. De manera que ninguna de las dos domine excesivamente la unión, ni absorban a la otra.

Igualmente, estas características deben ir en una curva creciente si hablamos de maridar un menú o una sucesión de cervezas o platos. No podemos empezar con las cervezas más intensas o pesadas y luego ir a las más suaves, porque nuestro paladar se resentirá, igual que ocurre y debemos graduarlo con la comida. Por lo que, resumiendo: Intensidad y peso creciente, y siempre en equilibrio.

Para lograrlo, obviamente, lo mejor es conocer en profundidad ambos factores (comida y bebida). O al menos imaginarlos. Con la cerveza es fácil si tienes una buena base bibliográfica que te permita conocer los diferentes estilos. Pero también ayuda tener memoria gustativa y una buena biblioteca de aromas y sabores en la mente. Esto te permitirá prever qué tipo de maridaje será el más adecuado o cuál puede funcionar mejor. Y esa “cultura” sólo hay una manera de lograrla: comiendo y bebiendo. Por lo que ese es nuestro consejo de hoy, jejeje.

BOM Triporteur From Heaven

Como si cada vez que hablamos de esta marca volvemos a contar todo lo de sus maltas especiales BOM y lo de que por tanto no adjudican estilos a sus cervezas… pues sería un rollo. Por lo que podéis ver que ya hablamos de ello en los enlaces.

Y así nos vamos directamente hoy a la cerveza que se supone nos llega del mismísimo cielo. Una rubia dorada de brillos cobrizos, con abundante espuma blanca de persistencia media, pegajosa y rocosa. Buena presencia para una cerveza belga, sobre todo en copa tulipa.

El aroma es a lúpulo (destacan Cascade y Styrian Golding) con notas cítricas y especiadas, y también presencia de la levadura. En boca la malta es pan levemente tostado, mucha fruta y recuerdo a pomelo. La única pega es su elevada carbonatación en boca: resulta refrescante, pero intensa para el sabor.

Y, dado que no ponen estilo, pues habrá que intentarla definir un poco como algo a caballo entre una Blonde belga y una Pale Ale (belga también). Con su 6,2% ABV está bien para acompañar pasta con queso o quesos sin pasta.

“Mi opinión en un Tweet:” No te llevará al séptimo cielo, pero me vale: vivo en un segundo. Nota: Bien alto.

Elige la Cerveza a Catar (6)

Vuelve la sección en la que dejamos en vuestras manos (esperamos que “inocentes” al menos hasta que se demuestre lo contrario) elegir qué cerveza de las que os proponemos os apetece ver comentada en El Jardín del Lúpulo.

Hemos seleccionado estas tres botellas, y las tenemos listas para que la más votada sea enfriada, degustada, catada y anotada y comentada reseñada aquí tan pronto como nos sea posible. Saltándose la espera de la centena de cervezas que esperan en nuestra alacena.

Las votaciones duran sólo dos días, así que no lo dejéis pasar. Votad a través de la encuesta (y, si no podéis, en los comentarios) y pronto tendréis la cata y la entrada de la elegida. ¡Tú eliges, nosotros bebemos!