Dougall’s Happy Otter

Desde casi el principio de este Jardín nos han gustado mucho las cervezas de la marca cántabra Dougall’s. Fue una de las primeras visitas a micro-cervecerías que hicimos y comentamos aquí, y no solemos dejar pasar la oportunidad de probar las cervezas que van sacando. Otra cosa es que las reseñemos (ya que a veces no se mantienen las cervezas en el mercado o cambian o sin más hay tanto de lo que hablar…)

Pero esta cerveza, que elaboraron en un inicio para celebrar el 50 aniversario de la variedad de cebada Maris Otter (que se utiliza para hacer malta pale de gran calidad en el mundo homebrewer y craft) al final, casi tres años después, parece haberse estabilizado en su catálogo por méritos propios.

De color rubio profundo, bastante limpia (con cierta opalinidad) y encabezada por una espuma blanca y compacta, pegajosa. No muy abundante, pero duradera. El aroma es a lúpulo herbal y frutal y a pan. En boca es amarga, con buena presencia de lúpulo (y sabor a melocotón y cítrico), y algo de malta con sabor a galleta. Pero no mucho, porque aunque es equilibrada, nos gustaría más presencia de la malta homenajeada.

Pero la moda está en el lúpulo, amigos. Y eso también nos gusta. Por eso nos alegramos de que esta cerveza de estilo American Pale Ale (con Citra, Mosaic, Chinook y Equinox) de 5,6% ABV se siga encontrando para poderla beber fácilmente. ¡Y más ahora que empieza el buen tiempo!

“Mi opinión en un Tweet:” Más feliz que una nutria bañándose en cerveza. Nota: Notable

Birroturismo en Londres: Bermondsey Beer Mile

En algo más de una milla y media (más de kilómetro y medio cada una) siguiendo las vías del tren en el barrio londinense de Bermondsey, al sur del Támesis, se ha producido una curiosa concentración de cerveceras y cervecerías. Y, a raíz de dicha concentración, los sábados abren sus puertas al público tanto las cerveceras como las tiendas y bares, pudiendo recorrerse entera (si se aplican criterios de moderación en cada parada).

Nosotros, por llevar la contraria, nos citamos con algunos cerveceros el viernes y acudimos el día antes (con el típico clima londinense, o sea, lloviendo) a visitar con calma las instalaciones de las cerveceras que se ofrecieron a mostrárnoslas. Y por ello vamos a centrarnos un poco en ellas:

Empezando por Brew By Numbers (79 Enid St, SE16), una cervecera de tamaño pequeño, con una capacidad de obrador de 20 hl y una producción anual de 3.000 hl. Se ven limitados sobre todo por lo pequeño de sus instalaciones (así que no desesperéis si cuesta que lleguen a España) por lo que muchas veces emplean la técnica del HGB, pudiendo así elaborar más cerveza a partir de mostos más densos. Además, destacan por sus cervezas Saison o con un toque “funk” belga (además de sus IPAs), elaborando unas 30 diferentes al año.

Otra visita que hicimos, más al sureste en la calle, fue a Partizan Brewing (34 Raymouth Rd, SE16). Una fábrica en sí más pequeña, pero que tiene en el mismo local el bar. Antes sus cervezas se veían más por España, pero ahora, en las propias palabras de Andy, están centrándose principalmente en el mercado local. Su obrador de 20 hl y sus pocos fermentadores les limita bastante la producción, pero su objetivo es crecer a partir de este verano.

Nuestro Reto de Abril #12meses12birras

Si proponemos un reto de carácter anual (ya veis las cosas que se nos ocurren…) pues no nos queda más remedio que participar, está claro. Y como este tiene una cita mensual, pues la sección que recoge nuestra participación tiene esa cadencia.

En abril, el reto consiste en darle otra oportunidad a un estilo de cerveza que no te guste (o que sea de los que menos te gustan). La idea es elegir un buen representante, reconocido, de dicho estilo y volverlo a intentar

Y nosotros apostamos por volver a beber la Rodenbach Classic, cuyo estilo viene definido como Sour Flanders Red Ale. Pero que un bebedor primerizo de cerveza definirá como “esto sabe un poco como a vino picado o sidra”. ¿Entendéis por qué no acaba de ser de nuestros favoritos?

Y, bien, una vez dada esta segunda oportunidad, sigue sin serlo. Hay cervezas de fermentación mixta o incluso espontánea que hasta siendo más ácidas nos gustan más. ¿Y vosotros? ¿Qué estilo habéis elegido? ¿Habéis cambiado de opinión o sigue sin gustaros? Recordad que debéis contárnoslo en el formulario del reto que hay que rellenar cada mes.

Birroturismo en Reino Unido: Introducción

Hace poco tuvimos el placer de pasar dos de los fundadores de El Jardín del Lúpulo una semana de vacaciones en Londres. Y hemos vuelto a la rutina con tanto trabajo acumulado que nos da para escribir casi una decena de entradas sobre nuestro periplo cervecero por el Reino Unido.

Por ello, antes de ponernos a saco, queremos introduciros los temas que vamos a tratar (y que de esta manera, una vez publicadas todas las entradas, esta sirva de índice. Y es que hemos intentado tocar todos los palos: hemos visitado locales clásicos de Londres (algunos de los más antiguos, entre otros) y locales modernos especializados en craft beer. ¡Pero también nos hemos dado un paseo por las afueras buscando cosas tradicionales y avaladas por la CAMRA! Además, fueses donde fueses, siempre habrá cerca un JD Wetherspoon.

Pero también hemos visitado fábricas de todos los tamaños: desde las microcerveceras (y no tan micros, alguna) de la Bermondsey Beer Mile, hasta la de Griffin Brewery de Fuller’s. Aprovechando, claro, para beber en todos los locales que nos pillasen de camino.

Y, como colofón, nuestro viaje acabó con un viaje de prensa a Escocia, a conocer las nuevas instalaciones (vale, y su headquarter) de Brewdog en Ellón (OverWorks, especializadas en cervezas ácidas), asistir a su Annual General Meeting y dar un paseo por los bares de Aberdeen.

Así que todo eso irá apareciendo poco a poco aquí en El Jardín, para que si os acercáis de viaje por UK, podáis llevar algunos deberes hechos desde casa y sepáis qué hacer para no pasar sed. ¡De nada!

Grimbergen Blanche

De la marca del Fénix, que es una de las cervezas de abadía belgas más conocidas, hoy vamos a comentar aquí en El Jardín su cerveza blanca de trigo, de estilo Wit (o Blanche). De manera regular a España sólo llegan tres variedades y esta era una de esas que nos faltaba de comentar.

Su color no es blanco, pero casi: amarilla clara de tonos anaranjados, pálida. La espuma es blanca, de burbuja fina. No muy abundante ni persistente, ya que desaparece rápidamente.

El aroma es muy leve, maltoso y levaduroso. Con esteres frutales y fenoles especiados. En boca es más amarga de lo que te esperas, sobre todo por la presencia de cilantro y la piel de naranja tan típicas de este estilo de cervezas de trigo. Aun así, es dulce y de cuerpo medio, con baja carbonatación.

La puedes beber en cáliz o en vaso tipo “tiesto”, lo que prefieras. Pero no la tomes demasiado fría, ya que no es una cerveza “refresco” y tiene sus buenos 6% ABV, por lo que no conviene beberla rápida ni aunque ahora empiece a hacer calor.

“Mi opinión en un Tweet:” Una cerveza de trigo belga fácil de encontrar, de beber y de olvidar. Nota: Suficiente.

The Beer Times (249)

Dominical de noticias sobre cerveza. Pulsa aquí si no te carga para leer el periódico

Parece que esta semana llega por fin el buen tiempo, pero antes te traemos el noticiero con más enlaces sobre cervezas.

Noticias de la Prensa Generalista (21)

Volvemos con la sección que nos trae, el fin de semana, una selección de las noticias más interesantes que publica la prensa generalista sobre nuestra bebida favorita. ¡Pero esta semana tenemos una diversidad de enfoques más amplia de lo habitual en lo cervecero!

Por un lado, es inevitable que se hagan eco una y otra vez del crecimiento del sector de las microcervecerías, cifrando su número en España ya cerca del medio millar de elaboradores (sin contar los nómadas). Aún lejos de las más de 1.500 que hay en UK, pero nada mal para un país sin tradición cervecera.

Y claro, si hay tanta cerveza disponible, hay que darla a conocer al público. Por eso nos gusta que otros magacines se líen la manta a la cabeza y recomienden una selección de cervezas para probar esta estación. Claro que cambiaríamos alguna cosa, pero no está nada mal.

Eso sí, la prensa también nos da algunos sustos, como al afirmar que “por cada cerveza de más, media hora menos de vida” (lo cual, haciendo unos cálculos rápidos indica que todos los Jardineros teníamos que haber fallecido ya el año pasado). Pero si lees bien el artículo indica que sólo es a partir de la sexta pinta semanal… así que posiblemente aguantemos un par de años más dando la lata desde El Jardín.

Magic Rock Dark Arts

Desde que la probamos en el Barcelona Beer Festival de 2013 (un poco de casualidad ya que no estaba en nuestra lista original) esta cerveza si hizo un hueco en nuestros corazones usando sus malas artes (o sus maltas oscuras). La cosa es que cada vez que la volvemos a ver, picamos. ¡Y ya va siendo hora de reseñarla!

A ver, la definen como una “Surreal Stout”, por lo que entre eso y el nombre puedes imaginar una cerveza negra y compacta, densa. La espuma es media, de color beis, y poco persistente. Pero lo bueno viene ahora, cuando te acercas el vaso…

Porque el aroma a galleta, chocolate y café da paso en boca a un sabor que es a la vez ligero y complejo, muy equilibrado entre los dulces, los amargos y los tostados. Dejando un retrogusto a canela y polvorón, con sabor a regaliz y caramelo. ¡Es algo impresionante!

Teniendo cervezas así, y de solamente 6% ABV… ¿Quién necesita Imperial Stout? Bueno, nosotros, pero porque somos unos viciosos. Si no, con esto serviría para convertir a todo el mundo al lado oscuro (de los monigotes fantasmagóricos).

“Mi opinión en un Tweet:” Las artes oscuras a veces son buenas artes. Nota: Sobresaliente.

El marketing cervecero está cambiando

Decía Bob Dylan que más vale que te pongas a nadar o te hundirás como una piedra, porque los tiempos están cambiando. Y esto se aplica perfectamente al mundo de la publicidad cervecera (de la que últimamente hemos oído hablar bastante). Tomemos como ejemplo unas cerveceras de referencia en este país: Mahou, San Miguel, Voll Damm y Estrella Damm (sabemos que habrá gente que dirá que con cuatro nombres diferentes las referencias son de dos grupos de producción, pero para los efectos de esta recensión creemos que la selección es válida).

Si echamos la vista atrás (pero no mucho) a 2015 y recordamos los anuncios de estas cuatro marcas en televisión nos encontraremos con lo siguiente:

Mahou nos presentaba a una serie de felices famosos que incluían a Alaska, Dabiz Muñoz o Alejandro Sanz evocando los momentos únicos que han vivido con una Mahou en la mano. San Miguel nos contó una versión muy particular de la historia de su fábrica con una serie de señores que llevaban levadura cervecera desde Filipinas hasta España hace más de un siglo… mientras que salen mercadillos orientales y gente muy feliz. Voll Damm con la ayuda de Balagueró (es cierto que no en 2015 sino en 2014) nos presentó una serie de imágenes motivacionales de personas sudorosas y esforzadas con una cerveza como recompensa en el horizonte. Estrella Damm estaba inmerso en su campaña Mediterráneamente que mostraba a unos jóvenes diletantes (y forrados por el ritmo de vida que muestran) que pasaban tres meses en una nube alcohólica junto a una cala paradisíaca.

Apenas tres años después si consideramos la misma publicidad televisiva de las mismas marcas, nos encontramos con esto:

Mahou nos descubre la diferencia entre tanque y barrica y, en un gesto de humildad propio de un monje benedictino, agradece a toda una generación mezclada que les hayan transmitido la inspiración y actitud para iniciar una revolución que nos vuelve a métodos muy antiguos. San Miguel dedica 20 segundos de prime time para leernos una nota de cata sosa donde destacan los “ecos de cereales y lúpulos”, que es como decir que parece que tiene algo más de sabor que el agua con gas (pero tampoco mucho). Voll Damm lleva un tiempo usando a Luis Tosar para dar miedo y a un señor como alivio cómico y que nos explica que hay “cebada sólo de variedades puras” o que usan lúpulo Hallertau. Estrella Damm sigue promocionando la costa catalana, pero ahora nos pone a Chicote en primer plano para que, en una versión moderna del Cyrano de Bergerac, nos cuente una distopía de sulfitos, transgénicos y conservantes.

En estos años hemos perdido alegría y hemos ganado erudición en los anuncios; donde antes había grupos de personas reunidos en torno a una botella, ahora tenemos a una persona soltando vocablos técnicos que avalan nuestra decisión de compra. ¿Es fruto de la cerveza artesana, que les hace sombra y quieren competir con esa nueva tendencia? No lo tenemos tan claro, probablemente no sea más que una tendencia de marketing… aunque en el fondo puede que sea beneficiosa (aunque un poco más triste y con menos músicas molonas para nuestra sección). ¡Lo que está claro es que el contenido de la botella no ha cambiado tanto como la publicidad!